martes, 9 de diciembre de 2008

A mandarriazo limpio la justicia venezolana se hace sentir

Imagínenme a mí, una mujer de 1.60 m de estatura y 50 kg de peso caminando por las afueras de CANTV cerca de la Av. Libertador un martes al mediodía. Lentes de sol, celular en mano, cámara digital grandota al hombro. Un motorizado se acerca y con voz baja y casi educada me exige que le de todo, por un momento pienso que me está preguntando una dirección, pero el hombre repite "dame todo": celular, cámara, bolso, todo "si no me das todo te mato". Entre el asombro y el susto entrego todo y veo alejarse al motorizado con todas mis pertenencias: adiós tarjetas de crédito, carnet de CANTV, CI, tarjeta ABRA 24, anteojos de lectura, mi bolso de tela barato comprado en Paris y cualquier cantidad de perolitos que solo una mujer puede cargar....nada más pensar en sacarme nuevamente la cédula me dan ganas de llorar. Pasarán meses antes de que recupere tan solo los documentos, pero lo más doloroso es la cámara y mas que la cámara el lente que carga.

Algunos dirán que "¡bien hecho, quien la manda a pendeja a cargar una cámara así encima!". Solo a mi se me ocurre pensar que al caminar una cuadra UN SOLO DIA DE LA VIDA distraída por la calle las probabilidades de que algo me pasara eran mínimas.

"Maldito motorizado de mierd..." no he terminado de formular la frase en mi cabeza cuando escucho un estruendo y el motorizado cae al piso a tres metros de donde me encuentro, una camioneta salida de la nada ha atropellado al choro, la moto rueda en el asfalto, el motorizado cae de bruces en la acera y todas mis cosas salen volando y caen a mis pies. De la camioneta salta un hombrecito de mi tamaño, vestido de civil, gritando pistola en mano y disparando al aire: "al piso, no te levantes" le grita al motorizado que intenta levantarse y salir corriendo "y tu quédate ahí" me grita, ¡como si yo estuviera en capacidad de moverme en ese momento! la única forma de moverme es que la tierra se abra y me trague ahí mismo. Recojo mis cosas del piso y me quedó ahí petrificada intentando entender que pasa.

Suerte la mía que aquel hombrecito era nada mas y nada menos que personal de seguridad de CANTV. Iba de paso con la camioneta por la calle y observó a lo lejos lo que estaba haciendo motorizado aquel. Pensó y actuó rápido y yo supe lo que siente Luisa Lane cada vez que Superman la socorre y la salva del peligro. Después del susto hasta le tomé fotos al motochoro aquel mientras lo detenían.

Diez meses y 5 convocatorias al tribunal depués, finalmente se realizó la audiencia preliminar y se dictó sentencia ante el Juez el lunes pasado. En una de las tantas veces que me presenté en tribunales me enteré de que el choro estaba detenido en Yare mientras se daba el juicio. Fue condenado a 7 años de cárcel, ¡¡7 años!!¿no es como mucho?, su abogada defensora me dijo que por colaborar (se declaró culpable, claro) a lo mejor le reducen la pena a la mitad, pienso que a lo mejor está pagando no solo por mi caso si no por todos los otros robos que seguramente habrá cometido.

Confieso que mi peor temor, mi peor pesadilla, es que me encierren en una cárcel Venezolana, porque una cárcel aquí debe ser un "violatorio" (no se si la palabra existe), un lugar infernal donde sistemáticamente serás violado en todos los sentidos: físico, moral, intelectualmente, todos los días uno tras otro hasta perder la razón. No creo que nadie pueda salir reformado de un lugar así.

La justicia venezolana se parece a un loco con una mandarria lanzando golpes al aire: por lo general nunca acertará a ningún blanco pero cuando acierta, el golpe puede ser espeluznantemente fuerte. Lástima que ese loco tenga tendencia a pelar el golpe a proposito.
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