jueves, 1 de enero de 2009

Extrañando a Zoe

De gatos

Ayer a primera hora murió mi preciosa gata Zoe. Tenía 8 años y era la gata mas dulce que he conocido. Su salud se deterioró de tal modo que su veterinario no pudo salvarla; tenía cáncer y su sistema inmunológico dejó de funcionar. Aun me parece escucharla contestando a cada palabra mía y siento que en cualquier momento volveré la mirada y la encontraré justo donde siempre estaba en donde fuera que yo me encontrara: a mi lado empañándome.

Extraño su voz con infinitos matices, su mirada dulce de ojos azul claro, extraño que no me espere detrás de la puerta cuando llego de la calle, que no me acompañe echada junto a la nevera mientras cocino y que no esté a mi lado mientras como. No soporto salir del baño y no encontrarla cazando las pequeñas gotas de agua que resbalan por la cortina de la ducha después de bañarme. Ya no hay quien juegue con Juan al escondite justo antes de irnos a dormir.

Dicen que la gente tiende a humanizar a las mascotas, solo quien ha tenido y querido a un animal sabe bien que cada uno posee un carácter y una personalidad definida, que corresponden con cariño y afecto al cariño y afecto que estamos dispuestos a entregarles y que a fin de cuentas, como dice Juan, no son máquinas.

Nuestros gatos son mas que mascotas: forman parte de nuestra familia y Zoe ha dejado un vacío enorme en nuestra casa y en nuestros corazones. Su recuerdo nos acompañará por siempre.

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