martes, 6 de septiembre de 2011

Caracas al estilo de John Gutmann

The open window, 1933

En mi clase de historia de la fotografía nos asignaron un fotografo para estudiar su vida, su obra y su discurso para luego hacer una reintrepretación de una de sus fotografías (en mi caso la que muestro arriba) desde la óptica del artista y hacer algo que fuera semejante. A mi me tocó John Gutmann y esto es parte de lo que fué mi entrega:

John Gutmann, autoretrato

John Gutmann fue un gran cronista de la cultura popular norteamericana del siglo XX. Al llegar a San Francisco en 1933, proveniente de Alemania, y dejando atrás una prometedora carrera como artista y pintor moderno, se encuentra con un país cuya filosofía y manera de ver la vida dista mucho de su sofisticada Europa natal.

A los 28 años de edad nunca había sostenido una cámara fotográfica en sus manos, hasta ese momento se dedicaba a la pintura (principalmente expresionista) y a la enseñanza en Berlín. Ante la llegada del Nazismo, Gutmann, de origen judío de pronto se vio ante la prohibición de pintar, de enseñar y de exponer su arte.
Por ello, decidido a marcharse se hizo con una Rolleiflex y convenció a un periódico Alemán a que lo contratara como cronista en América.


Fascinado y curioso por la exhuberancia y el ritmo de vida americano, así como por sus extravagancias, su optimismo e incluso su “mal gusto”, Gutmann se dedicó a registrar todo aquello que llamaba su atención: la fascinación de los americanos por los automóviles, la euforia tecnológica , la variedad multirracial de sus habitantes… él mismo describe a la urbe americana como “un paisaje en el cual los edificios han reemplazado a las montañas, los automóviles han reemplazado a los arboles y el neón y las vallas han sustituido a las flores”. Esa mirada atenta y fresca, como la mirada de un niño, es lo que ha hecho memorable algunas de sus fotografías permitiéndonos ver a ratos lo más entrañable de la naturaleza humana.

The artist lives dangeoursly, San Fanciasco 19936

Octubre, Berlin 1933

Elevator garage with parking lot. Chicago 1936


Slogan car with che guevara, malcolm x, rosa luxemburget al
at the "militant forum" bookstore
San Francisco, 1988




Texas woman, 1939



En mi ejercicio he querido mostrar algo de lo que siento por mi ciudad, Caracas, así como Gutmann mostraba lo que sentía por su nuevo país adoptivo. Aquí vemos como la ciudad se asoma entre los espejos brillantes de la fachada de un conocido centro comercial, esos que a mi pesar, se han convertido en lugar de encuentro y de esparcimiento para los caraqueños a falta de algo mejor. Bajo un cielo radiante, intenso y caluroso los edificios “verdaderos” y los reflejados se yuxtaponen sin seguir ningún orden definido, sus diferentes alturas, tonos y disposiciones dan la sensación de desorden y aglomeramiento, siguen la línea de la avenida que asombrosamente para esa hora del día se encuentra despejada. Por su puesto, no puede faltar el Ávila, ese gigante amable que hace más llevadera la vida en esta ciudad de locos, se ve parcialmente reflejado a mano derecha detrás de la masa retorcida de edificios solo para recordarme lo mucho que su presencia significa para mí.

Así es mi ciudad: desordenada, calurosa, moderna y caótica, una extensión de sus habitantes. Un recordatorio permanente de lo que somos, de nuestros peores defectos y de nuestras mayores virtudes.


Caracas b&W

Mi reintrepretación de "The open window"

Sin embargo creo que me gusta más la versión en color, dejando atrás mi aproximación a Jhon Gutmann pienso que esta ciudad, tropical al fin, se ve mejor representada en color, nuestros colores son vivos, intensos y chocantes, así hemos construido a nuestra ciudad, así nos vestimos, así es nuestra comida....si no basta con ver una torta de cumpleaños infantil: todos los colores posibles condensados en un solo punto de 30 cm de diámetro. Y tu ¿que opinas? se ve mejor en color o blanco y negro??


Para conocer más sobre el trabajo de John Gutmann visita su página o disfruta este maravilloso documental con entrevistas y comentarios del mismo Gutmann.
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